Realidad, proceso y transformación
- miquel juliá
- 20 ago 2021
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 6 oct 2022
Crear lleva implícita una cierta necesidad de mostrar y por tanto, de alguna manera más evidente, sutil o incluso oculta de mostrar el mundo interior del autor
Cualquier creación personal de cualquier disciplina artística tiene su propia vida y recorrido una vez que ésta se muestra y se hace pública y ese recorrido escapa casi siempre de la mano de su autor. Desde el punto de vista del espectador los códigos para una lectura, interpretación y comprensión no son necesariamente iguales a los del autor, las referencias culturales, tanto propias como aprendidas, el gusto, la evolución personal y hasta un estado de ánimo influirán en esa trayectoria.
Comparado con cualquier otro arte la capacidad de difusión de la fotografía es tremenda y me atrevería a decir que hasta abusiva.
La facilidad del medio lo hace posible, el teléfono móvil ya ha sustituido a las cámaras compactas ( en realidad un teléfono ya es cualquier cosa menos un teléfono ), se hace una fotografía y se puede subir instantáneamente a una red social o a una web personal. Incluso es posible hacerlo directamente desde la propia cámara, una app y una conexión a Internet
Tal proliferación de imágenes amplia las posibilidades pero también confunde o pervierte el lenguaje fotográfico ya que Internet no tiene filtros, debemos aplicarlos nosotros mismos en un trabajo de selección " quasi " imposible dada la magnitud del medio.
Puede parecer por tanto una contradicción echar a andar una web más y, de hecho, lo es, pero es el único espacio que garantiza una libertad total de contenidos estéticos y morales.
Un espacio en el que no se vende nada. Mi ambición es únicamente mi satisfacción, mi disfrute personal y cubrir esa necesidad de mostrar que comentaba al principio
Con el tiempo he llegado a la conclusión que la no-profesionalización es el único modo de permanecer totalmente libre y ajeno a cualquier moda, lucha de visibilidad en Internet o cualquier otra circunstancia, la competencia no me interesa.
Una fotografía discurre en un pequeño lapso de tiempo transformado primeramente a través de la primera elección: el encuadre, ( la primera y gran decisión ) lo que entra en la escena y lo que no, más todas las decisiones posteriores que afectan a su estética.
Es siempre un instante de realidad transformada o manipulada si se prefiere porque lo que diferencia la fotografía de otras artes es la necesidad de una máquina como intermediario de una idea abstracta y un objeto/modelo real para crearla. La fotografía no es "lo que vemos" sino "como lo vemos".
Es la única actividad artística que no parte de una superficie en blanco o de un volumen que hay que materializar y que además no requiere de una especial habilidad manual conseguida a través de años y disciplina de práctica.
La fotografía tiene una vertiente documental pero también artística, lo que importa es la misma capacidad, calidad, cualidades y herramientas del propio medio más la visión del autor. Encuadrar ya es una manipulación en si misma, es decidir lo que se ve y lo que no, presuponemos fácilmente que una acción está en un entorno y que el fotógrafo ha incluido lo necesario pero ¿ y si no es así ?.
Y después está la creación pura y dura, la imagen pensada para ser preparada y tal vez manipulada de antemano, la que define a un fotógrafo tanto si es el punto de vista como la edición personal, el conjunto de cosas que definen un sello propio e inconfundible. Lo bueno es que se puede aplicar tanto a la fotografía documental, periodística o creativa
Todo nace en la cabeza y muere en la capacidad propia del medio, pero el medio evoluciona y la herramienta es la cámara, solo una herramienta, nada más
Por una simple cuestión de edad crecí y aprendí con la fotografía analógica. Eso significaba saber o al menos intuir que iba a ocurrir si se aplicaba una cierta técnica, medición, revelado, positivado, etc.....
Ese proceso llevaba su tiempo y era poco amigo de las prisas, además no había vuelta atrás excepto en la copia. Cualquier error, manipulación o experimentación anterior a la copia era irreversible.
Sin embargo creer que el mero hecho de ser un nativo analógico presupone un status superior frente al nativo digital es una trampa, porque en el fondo son lo mismo, solo varían las herramientas y el flujo de trabajo
Si en plena era digital he vuelto a la imagen analógica no lo hecho por añoranza ni porque crea que es mejor o que voy a ser mejor fotógrafo simplemente es una herramienta más en la que me siento cómodo y me permite disfrutar de todo el proceso
Para mi, el proceso analógico o la edición y el post proceso digital sigue siendo un ritual en el que invierto mucho tiempo y casi no concibo una imagen sin pensar en el resultado final tanto si es simple, complejo, analógico o digital.
Solo hay algo invariable en ambos mundos: es imprescindible saber lo que se hace y el gran reto del fotógrafo actual es encontrar un estilo propio, una visión particular de lo que ya estamos acostumbrados a ver en un mundo saturado de imágenes hasta la extenuación.
Y el problema no es la tecnología, nunca lo es, sino el uso que hacemos de ella. La tecnología actual facilita unas posibilidades de revelado/procesado y edición enormes, incluida una dosis de ensayo y prueba-error.
Pero la casualidad sin más no lleva a ninguna parte si no se puede extraer una lección o un aprendizaje
Desde mis principios me ha obsesionado el resultado final pero no necesariamente como algo técnicamente perfecto
La frase - " hay que dominar la técnica para olvidarse de ella " - no deja de ser cierta pero me gusta extrapolar hacia una frase de Camilo José Cela - " La cultura es el poso que queda cuando olvidas todo lo que has aprendido"
Miquel Juliá - 2021
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